domingo, 3 de febrero de 2013

No todo es bici

Pues sí. Una leve lesión me ha hecho aparcar la bici por un par de semanas. Pero la intensa nevada de la semana pasada hacía muy apetecible salir al monte y disfrutar de lo inhabitual del paisaje.
 

Así que mi mujer y yo fuimos a dar un corto paseo alrededor del León Dormido.

En los alrededores de Lapoblación los gritos de los niños, y no tan niños, deslizándose con trineos y plásticos rompen un poco la tranquilidad del paisaje nevado, pero a los pocos minutos quedan atrás y podemos disfrutar de la tranquilidad y quietud del hayedo nevado.

Las huellas de apenas unas seis personas que nos han precedido da una idea de lo fácil que es aislarse de la gente en cuanto profundizas un poco y te sales de las rutas tradicionales.

Las ramas de los árboles y los arbustos de boj se doblan bajo el peso de la nieve acumulada hasta llegar casi a cerrar la senda.

A pesar de llevar almuerzo, y de que a ratos luce el sol,
el viento que sopla del oeste es frío y decidimos regresar a casa y almorzar con un buen vino de Rioja y al calor de la chimenea.

En resumen, lo dicho, que no todo es bici,


 que es muy importante compartir aficiones con tu pareja

 y que el hayedo está espectacular hasta en lo más crudo del invierno.

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